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Johnny Schuler
 

Entusiasta impulsor del reconocimiento internacional del pisco como bebida oriunda del Perú, Johnny Schuler es miembro fundador y presidente de la Cofradia Nacional de Catadores del Peru, además integrante de la Academia Peruana de Pisco.

Es también miembro de la Comisión de Nacional del Pisco (CONAPISCO), el Comité Consultivo del Centro de Innovación Tecnológica Vitinicola de Ica y el Comité Técnico de Normalización de Bebidas Alcohólicas Vitinicolas de la Comisión de Reglamentos Técnicos y Comerciales de Indecopi.

Se ha desempeñado como catador en los Concursos Nacionales del Pisco en el periodo 1993-2004 y ha sido miembro del panel de Cata Internacional del XI Concurso Mundial de Vinos y Bebidas Espirituosas, realizado en Bruselas, Bélgica, en abril de 2004.

Empresario dedicado al rubro de alimentos y bebidas, curso estudios en el School of Hotel Management de la Universidad de Cornell, Ithaca, Nueva York, haciendo su Stage Professionel de Cuisine en Ginebra. Es miembro de L’Ordre Mundial des Gourmets Degustateurs Des Eaux de Viet et Liqueurs Spiriteux, con sede en Paris, Francia desde marzo de 1987.

Ha dado conferencias en el Perú y el extranjero sobre temas como “Introducción a la degustación y cata del pisco” y “Pisco: Origen y elaboración”, entre otros.

Encuentro con el Pisco.

Todo empezó con una llamada telefónica de mi amigo Guillermo Arguedas Schiantarelli. El estaba involucrado en la organización del segundo Concurso Nacional del Pisco, que se realizaba en Arequipa, y me pidió apoyo para participar como catador.

En ese entonces yo me dedicaba a la cata de vinos, tenía una colección bastante considerable, me gustaba además catar cognac y también puros. Después de las comidas me gustaba tomar una copa de grappa; pero debo confesarlo, nunca tomaba Pisco.

Volviendo al pedido de mi amigo, le dije que yo no cataba piscos, pero insistió y finalmente viajé. Llegué a Arequipa y estaba empezando el concurso. Algo ignorante en cuestiones de pisco, me puse por meta evaluar con diligencia la calidad de cada producto. Olí la primera copa y el Pisco no estaba agresivo, lo probé, hice la evaluación en boca y le puse un puntaje. Pasé al tercero, lo encontré también distinto y así seguí, hasta que encontré uno realmente delicioso. Me dije: ¡Dios mío, recién me doy cuenta. Esto es en realidad el PISCO!